20 años cuidando el bosque: “Vivero Niños del Lago” llega a un seminario internacional

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El docente Luis Almendra representa al proyecto de la Escuela N° 25 de Lago Futalaufquen en el Seminario Internacional de Aprendizaje y Servicio Solidario organizado por CLAYSS. Durante dos décadas, estudiantes y docentes trabajan en la producción de árboles nativos y la reforestación de bosques afectados por incendios. El proyecto “Vivero Niños del Lago”, desarrollado […]

El docente Luis Almendra representa, en Bs. As., al proyecto de la Escuela N° 25 de Lago Futalaufquen en el Seminario Internacional de Aprendizaje y Servicio Solidario organizado por CLAYSS. Durante dos décadas, estudiantes y docentes trabajan en la producción de árboles nativos y la reforestación de bosques afectados por incendios.


El proyecto “Vivero Niños del Lago”, desarrollado por estudiantes y docentes de la Escuela N° 25 de Lago Futalaufquen, vuelve a ser protagonista de un encuentro internacional. En esta oportunidad, el docente Luis Almendra, quien está a cargo del proyecto, participa como representante de la institución en el Seminario Internacional de Aprendizaje y Servicio Solidario, organizado por el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS).

La actividad reúne a referentes y experiencias educativas de distintos lugares del mundo y representa una nueva oportunidad para dar a conocer una iniciativa que lleva 20 años vinculando la educación, la solidaridad y el cuidado de los bosques nativos.

En diálogo con FM del Valle, Almendra expresó su alegría por esta nueva invitación y destacó el valor que tiene para toda la comunidad educativa poder presentar el proyecto en un escenario de alcance internacional.

“Nos toca presentar el vivero, el proyecto y representar a la escuela, a cada uno de los niños que formaron parte y que forman parte también ahora de este lindo aprendizaje”, señaló.

Veinte años sembrando conciencia y árboles

El proyecto se sostiene desde hace dos décadas y tiene como uno de sus principales objetivos la producción de ejemplares de especies nativas para contribuir a la recuperación de los bosques de la región.

Los estudiantes participan activamente en cada etapa del proceso: desde la siembra de las semillas y el cuidado de los plantines hasta su posterior traslado al bosque para las tareas de reforestación.

Almendra explicó que uno de los aspectos que más se destaca de la experiencia es justamente su continuidad a lo largo del tiempo.

“Son 20 años que un proyecto solidario y educativo se sostiene. Eso es lo que llama la atención en muchas partes del país, porque lograr que proyectos educativos como estos tengan una trayectoria es muy difícil”, sostuvo.

La particularidad del proyecto también está en el protagonismo que tienen los propios estudiantes. Al vivir dentro del entorno del Parque Nacional Los Alerces, el bosque forma parte de su vida cotidiana y de su identidad.

“Los chicos viven en un bosque, están insertos dentro del Parque Nacional Los Alerces y el bosque es su casa. Cada pérdida que hay, todos los incendios de todos los años, ellos lo sufren mucho”, explicó el docente.

Desde esa realidad nació una premisa que atraviesa todo el proyecto: plantar un árbol es una manera concreta de ayudar al bosque y de construir futuro.

Aprender haciendo y transmitir el conocimiento

Uno de los pilares de “Vivero Niños del Lago” es el aprendizaje-servicio, una metodología que permite que los conocimientos adquiridos en la escuela se transformen en acciones concretas al servicio de la comunidad.

Los alumnos son protagonistas y, a medida que avanzan en su trayectoria escolar, también se convierten en transmisores del conocimiento para las nuevas generaciones.

“Los chicos se apropian del proyecto, lo quieren, lo aman, lo hacen propio. Saben que son ellos los que van a llevar adelante cada paso que dé el proyecto”, destacó Almendra.

De esta manera, el conocimiento se transmite de estudiante en estudiante y permite mantener vivo un proyecto que comenzó hace 20 años y continúa creciendo.

El docente recordó además que algunos niños llegan a la escuela desde el nivel inicial y permanecen hasta finalizar la secundaria, llevando consigo una experiencia que deja una huella mucho más allá del aula.

De Lago Futalaufquen al mundo

La participación en el seminario internacional no es la primera experiencia del proyecto fuera de la región. “Vivero Niños del Lago” ya recibió reconocimientos y premios presidenciales a proyectos solidarios, y también tuvo la posibilidad de compartir su experiencia con representantes de diferentes países.

Almendra recordó especialmente una experiencia ocurrida durante una edición anterior del seminario, cuando personas provenientes de África se acercaron para contarle que estaban desarrollando proyectos inspirados en la experiencia del vivero.

“Que venga gente de África a decirte: ‘Vos sos el profesor del Vivero Niños del Lago. Nosotros estamos tratando de hacer arbolitos para poner en África’, es un montón”, relató.

La experiencia demuestra cómo una iniciativa nacida en una pequeña escuela rural de la Patagonia puede convertirse en inspiración para proyectos de otros lugares del planeta.

Un reconocimiento que todavía se espera en la región

El crecimiento y reconocimiento internacional del proyecto también pone sobre la mesa una realidad que preocupa a sus integrantes: la falta de conocimiento y reconocimiento institucional que muchas veces existe a nivel regional.

Almendra sostuvo que resulta paradójico que una experiencia que logra trascender las fronteras del país y despertar interés internacional todavía sea poco conocida dentro de la propia región.

“Hay chicos que hacen el proyecto desde los dos años, cuando están en jardín, y egresan con 16 o 17 años con una mochila de haber plantado en el bosque cientos de árboles”, expresó.

En ese sentido, planteó la necesidad de que esos estudiantes puedan recibir algún tipo de reconocimiento por su aporte al ambiente y a la comunidad.

“No hay un papel que les diga ‘felicitaciones’, no hay una plaqueta, no hay un certificado que diga que ayudaron y contribuyeron al medio ambiente”, señaló.

Para el docente, la discusión no se limita solamente a “Vivero Niños del Lago”, sino que alcanza a muchas otras experiencias solidarias que llevan adelante escuelas de Chubut y que merecen ser conocidas y valoradas.

Una experiencia que vuelve a hacerse visible

Durante el seminario, Luis Almendra será el encargado de llevar al escenario principal la historia de “Vivero Niños del Lago”, en representación de todos los estudiantes, docentes, auxiliares y familias que forman parte del proyecto.

Desde sus redes sociales, la comunidad del vivero expresó su emoción por esta nueva participación:

“La felicidad de estar es realmente un orgullo. Gracias a cada estudiante, docente, auxiliar y comunidad que es parte de este proyecto, que hoy se hace visible al mundo.”

La presentación representa mucho más que la exposición de un proyecto educativo. Es la posibilidad de mostrar cómo, desde una escuela rural de la Patagonia, un grupo de niños y docentes lleva 20 años sembrando árboles, conocimientos, compromiso y conciencia ambiental.

Porque detrás de cada semilla que germina hay una enseñanza, detrás de cada árbol plantado hay una historia y, sobre todo, detrás de cada estudiante que participa hay una idea que trasciende generaciones: cuidar el bosque también es cuidar la vida y el futuro.

(imagenes extraidas de https://www.facebook.com/profile.php?id=100057487419589&locale=es_LA )

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