Tras haber sido encontrado con vida luego de dos intensas jornadas de búsqueda en la zona cordillerana de Las Torres y Laguna del Toro, el vecino y montañista Demian Vande Linde relató en primera persona cómo fueron las horas más difíciles que le tocó atravesar en plena montaña, enfrentando frío extremo, lluvia, nieve y terrenos prácticamente infranqueables.

La historia comenzó como una salida más de montaña. Con experiencia en caminatas y conocedor de la cordillera, Demian había dejado avisado a su familia cuál sería el recorrido, el horario estimado de regreso y los sectores por donde planeaba transitar, un protocolo básico que —según remarcó— “puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”.
“Siempre dejo avisado. En montaña el tiempo es fundamental. Si te accidentás o te perdés, las primeras 24 horas son claves”, explicó durante la entrevista.
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Un cambio de senda y el inicio de la odisea
Durante el recorrido hacia Laguna del Toro, Demian encontró una senda recientemente abierta que, según estimó, podría conducirlo hacia el refugio del INTA. La traza estaba mucho más despejada que el sendero original y decidió avanzar por allí. Sin embargo, el camino terminó abruptamente en una zona cerrada de vegetación achaparrada y muy difícil de atravesar.
Ante la inminente llegada de la noche y la dificultad para regresar sobre sus pasos, tomó la decisión de continuar buscando una salida hacia sectores más abiertos.
“Pensé que si retrocedía me iba a agarrar la noche en la parte más cerrada del monte. Creí que podía salir hacia el refugio, pero la vegetación era prácticamente infranqueable”, relató.
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Fuego, refugio y supervivencia
Preparado para eventualidades, llevaba un botiquín, elementos para hacer fuego, agua, algo de comida extra y nylon que luego serían fundamentales para sobrevivir. Dos horas antes de que cayera el sol comenzó a preparar el lugar donde pasaría la primera noche.
Juntó leña, limpió el terreno, armó un espacio reparado y encendió fuego antes de que oscureciera. Esa noche soportó lluvia, nevisca y temperaturas bajo cero.
“El fuego es fundamental. Hay un dicho que dice que vos cuidás al fuego cuando es chico porque después el fuego te cuida a vos”, recordó.
Durante toda la noche mantuvo el fuego encendido mientras secaba su ropa girando el cuerpo de un lado al otro para evitar la hipotermia. También utilizó los nylon para aislarse del suelo mojado y conservar temperatura corporal.
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La importancia del celular y mantener la calma
Otro de los elementos clave fue el teléfono celular. Aunque en gran parte del recorrido no tenía señal, Demian explicó que lo mantuvo cerca del cuerpo para preservar la batería debido a las bajas temperaturas.
“Con el frío la batería se consume muchísimo más rápido. Lo llevaba pegado al cuerpo para mantenerlo caliente y lo fui usando solamente en momentos necesarios”, contó.
Con apenas un 2% de batería restante logró, finalmente, encontrar señal desde un punto alto con vista hacia Trevelin. Allí pudo comunicarse con su esposa y enviar referencias de ubicación.
En simultáneo, el operativo de búsqueda ya trabajaba intensamente en distintos sectores de la montaña con brigadistas, bomberos, Defensa Civil, montañistas, drones, baqueanos, Policía, Gendarmería y vecinos voluntarios.
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El operativo que movilizó a toda la comunidad
Demian destacó especialmente el enorme despliegue humano y técnico realizado para encontrarlo.
“Se movilizó todo el pueblo. Amigos, montañistas, instituciones, vecinos. Estoy infinitamente agradecido con cada persona que participó”, expresó emocionado.
Entre quienes colaboraron mencionó brigadistas, bomberos voluntarios, personal de Defensa Civil, Policía del Chubut, Gendarmería Nacional, Municipalidad de Trevelin, integrantes del Club Andino Esquel, baqueanos de la zona y vecinos particulares que aportaron vehículos, drones y equipamiento.
Según trascendió, el operativo se activó apenas se constató que el vehículo del montañista permanecía estacionado en el punto de partida y que no había regresado en el horario previsto.


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“Le puede pasar a cualquiera”
A lo largo de la entrevista, Demian insistió en que la montaña debe recorrerse con respeto, planificación y preparación adecuada.
“Esto le puede pasar a cualquiera. Hay que salir preparados, avisar siempre dónde vas, llevar elementos básicos y mantener la cabeza fría”, afirmó.
También subrayó que la desesperación puede ser uno de los peores enemigos en una situación extrema.
“Si uno se desespera empieza a cometer errores. Hay que pensar constantemente cuál es el mejor camino, cómo conservar energía y cómo mantenerse visible”, señaló.
Finalmente, agradeció nuevamente a todas las personas que participaron de la búsqueda y aseguró que, si vuelve a ocurrir una situación similar con otra persona, él también estará dispuesto a colaborar.
“Hoy me tocó a mí, mañana le puede pasar a cualquiera. Tenemos que sostener estos operativos y esta solidaridad que existe en la comunidad”, concluyó.
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